misma voz cadenciosa y cálida con la que interpreta cada pieza, Gilberto Gutiérrez, considerado por muchos el Mono Mayor.
Mono Blanco es, probablemente, la agrupación más emblemática y representativa en el contexto de la difusión del son jarocho en nuestros días. Su importancia va más allá del tema meramente interpretativo, pues su trabajo como estudiosos e investigadores musicológicos, verdaderos antropólogos del quehacer musical veracruzano, es bien reconocido a nivel internacional.
“Yo creo que en este momento el son ya ha trascendido su ámbito regional, su tierra, donde tuvo origen todo esto”, opina Gilberto y por ello enfatiza que una preocupación de Mono Blanco sigue siendo lo que sucede in situ, “en el lugar, en nuestra tierra porque, sobre todo ahora que la gente migra muy rápido, crece una camada de músicos y se van y esto vuelve a despoblarse”, comenta y, al referirse a la transmisión del conocimiento tradicional, alude con nostalgia a “esa manera en que el abuelito criaba a los nietos” y que ya no es “tan común” hoy día.
Sin embargo considera que, a pesar de todo, el son está en un buen momento, “pues ahora está en las ciudades y… ya hayson en el ámbito internacional, pues ya hay gente tocando en Nueva York, en Argentina, en España, en Inglaterra”; si bien, sobre el impacto que esta difusión tendrá nos dice que “de esto no vamos a saber qué pasa hasta dentro de medio siglo, yo creo, a ver qué prendió y qué no”, pues, considera que, “como todo, hay gente que se preocupa por aprenderlo muy bien y hay gente que nada más busca interpretar un poco para participar de los fandangos”.
A pesar de su naturaleza apacible, el entusiasmo en la voz de Gilberto va in crescendo conforme aborda el tema y nos comparte su sentir: “fíjate que el son también ya está impactando a la nueva música popular mexicana, sean grupos de rock o grupos de pop ya meten una jarana e invitan a músicos jarochos”.
Sobre estas fusiones le cuestionamos hasta dónde se distorsiona y hasta dónde evoluciona el son con ellas: “Es muy interesante este planteamiento porque ahora (con las nuevas tecnologías y la globalización) ya hay música de todo el mundo, porque ahora si se puede”.
obra musicalmente interesante, aunque no tenga raíces de esa música”.
Gilberto Gutiérrez y Mono Blanco ven en los músicos jóvenes un semillero para el grupo y para el son, “sobre todo ahora que se está dando algo muy interesante” nos explica, “músicos que vienen de raíz y que están estudiando música; y el otro caso de músicos que están estudiando música y que se acercan a estudiar con los músicos de raíz, como es el caso del son jarocho”.
Esto, considera Gilberto, a la larga nos va a dar resultados que ya se han vivido en otros lugares como en Cuba, en Brasil o en Venezuela, “son países que ya pasaron por ahí pero que empezaron cincuenta años antes que nosotros; nosotros estamos apenas dando pasos que otros ya dieron hace mucho”.
A cada pregunta directa nos devuelve una respuesta directa. ¿Por qué crees que nos rezagamos? “Pues yo creo que en parte por televisa. Tenemos que rescatar nuestros espacios y nuestros foros tradicionales. Nosotros no nos vamos a liar a golpes con nadie por la paternidad de un evento, lo importante es que la gente haga suyos los espacios para que sea la misma gente la que se los reclame a los grandes consorcios que los vienen a corromper con sus esquemas de comercialización”.
“El son es una expresión popular. No es sólo el son jarocho, hay son en todo México y en toda Latinoamérica. La gente tiene que hacer suyo el son para que éste perviva y esa es nuestra labor y nuestra preocupación como difusores de la música y del son, dárselo a la gente, regalárselos, obsequiárselos para que lo reconozcan como algo suyo, que lo sientan y lo hagan parte de ellos y de sus vidas como lo hacemos nosotros en Mono Blanco. No tienes que ser músico ni zapateador para disfrutar del son”.
